El Salón Nacional del Arte de la Acuarela, bautizado en honor al acuarelista valdiviano Ricardo Anwandter von Salis-Soglio, fue creado por el Directorio del Centro Cultural El Austral de Valdivia en 1994.
En 1853 nacía el Club Alemán, la Compañía de Bomberos voluntarios, el cementerio laico, una biblioteca, entre otras instituciones, pero don Carlos dedicó sus mayores esfuerzos para fundar una escuela que difundiera su cultura.
Seremos Chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere. Unidos a las filas de nuestros nuevos compatriotas defenderemos nuestro país adoptivo contra toda agresión extranjera con la decisión y la firmeza del hombre que defiende a su patria, a su familia y a sus intereses.
- En primer lugar, Chile, después del año 1830, parecía una verdadera isla política en relación a los países vecinos.
- Bajo Portales Chile alcanzó una estabilidad envidiada por otras naciones que serviría como carta de presentación para las posteriores gestiones realizadas con el fin de colonizar el hostil paisaje del sur.
- De hecho, las características territoriales no pueden ser desconsideradas. La tierra ubicada al sur del Bío Bío había sido siempre una frontera entre un Chile que lentamente se afirmaba y otro que se presentaba indomable, ya sea por los indígenas que ahí habitaban o por la fiereza de una naturaleza que no se dejaba doblegar.
- Entre el río Tolten y la región de los canales Chile estaba dominado por una espesa vegetación selvática y habitado por huilliches. La relativa estabilidad del país, unido a lo inacabado del territorio (por lo tanto propicio a colonizarse), favorecieron una eventual inmigración europea.
- Sin embargo, Chile, tal como su territorio inconcluso, era también una sociedad en formación que presentaba radicales diferencias en su población. Por una parte, una aristocracia gobernante y un sistema de inquilinaje que lentamente menguaba su producción.
- Por otra, un peonaje que sufría con la falta de preocupación social existente a esta época. Este es otro factor importante en el constante deseo de grandes personalidades del Chile de mediados de siglo por colonizar el país con inmigrantes europeos. Así, decían ellos, se incorporarían elementos expertos y de espíritu renovador, que permitirían a Chile desarrollarse en un país anhelante de desarrollo. Todo esto, unido a la fragilidad de la política europea, y por supuesto, también la de Prusia, provocaron una concatenación de hechos que permitieron, gracias a emprendedores personajes tales como Vicente Pérez Rosales y Bernhard Eunom Philippi, la llegada de los inmigrantes alemanes que, con la ayuda del gobierno chileno y de algunos habitantes del lugar, comenzaron a poblar lentamente la región del sur de Chile antes tan temida e impenetrable.
